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Notas Técnicas
29/06/2012
Entore precoz de vaquillonas. Ventajas y dificultades. Parte 3
 

Por las fortalezas y debilidades que caracterizan a esta modalidad de entore, sólo es posible desarrollarla con éxito en los establecimientos más evolucionados.

El servicio temprano de vaquillonas es una técnica que implica una decisión empresarial de importancia. La misma requiere una serie de condiciones, que si no se cumplen, el resultado puede ser negativo para la empresa.

 Ventajas

Crecer con vientres en forma rápida en el rodeo.

  • Lograr un mayor número de terneros en la vida útil de la vaca.
  • Mejorar la eficiencia del rodeo al desaparecer una categoría: las vaquillonas de 2/3 años.

 Desventajas

  • Dificultad de los sistemas de cría para mantener buenas ganancias de peso en pasturas durante el invierno para llegar al peso de entore. Investigaciones realizadas en el estado de Kansas (EE.UU.), mostraron que vaquillonas que sólo lograban el 55% de su peso adulto presentaban dificultad en el parto, muerte de ternero y disminución del porcentaje de preñez en la segunda parición, (Patterson y colaboradores, 1987).
  • Necesidad de suplementación invernal.
  • Mayor posibilidad de que ocurran distocias, las que pueden reducir la ventaja del entore precoz.
  • Menor porcentaje de preñez al segundo entore.
  • Destetan terneros más livianos.

Duración del servicio de vaquillonas

La duración del servicio de vaquillonas no debe ser superior a los 60 días, para ejercer una presión de selección por fertilidad. Al reducir la duración del servicio quedarán preñadas las vaquillonas que gestan con menos oportunidades. De esta forma se impide que hembras subfértiles queden finalmente preñadas al tener más de tres oportunidades de servicio. Es imprescindible eliminar del rodeo lo más temprano posible a las hembras difíciles de preñar.

Es posible hacerlo en esta categoría, porque a diferencia de las vacas, si son adecuadamente seleccionadas, el servicio comienza con el 100% de las vaquillonas en condiciones de ser entoradas en los primeros 21 días. Todas las vaquillonas estarán en condiciones de entrar en celo en este período.

En la práctica, los productores realizan el servicio de las vaquillonas durante tres meses. Los motivos esgrimidos son: 

  • Darle más tiempo de contacto con los toros, debido a que es una categoría que aún está en desarrollo. Razón que oculta ineficiencias del sistema, ya que pretenden subsanar la falta de estado como consecuencia de una alimentación deficitaria durante la recría, especialmente en el período preservicio.
  • No cambiar la rutina respecto al servicio del rodeo general, sobre todo en los establecimientos que realizan el entore de vaquillonas en primavera, donde coinciden las épocas de servicio.

 Decisión de la edad y de la época de entore

Al referirse a la edad del primer entore, resulta prácticamente imposible no considerar también la estación o meses de servicio, ya que ambas variables (edad y época) están asociadas.

Si se desea anticipar el servicio de vaquillonas, respetando la época de entore del rodeo (primavera), las vaquillonas  tienen que ser entoradas con casi quince meses de edad en la Pampa Húmeda. En el norte, por la prevalencia de sangre índica que es menos precoz, el entore anticipado es a los 18 meses (si bien experimentalmente se está probando realizarse a los 15), pero implica un cambio de época de servicio que requiere una adaptación de la producción forrajera del establecimiento, ya que el entore a los 18 meses será un entore de verano.

La decisión de la edad al primer entore se relaciona con un objetivo empresarial: si se pretende reducir el tiempo improductivo de animales en el campo, la opción es recurrir a un entore precoz, siendo las alternativas de servicio a los 15 y a los 18 meses. De esa manera se incrementa el número de terneros producidos en la vida de cada vaca. Entorar a los dieciocho meses es una opción de servicio precoz que se está adoptando paulatinamente en el norte del país, adelantando de manera significativa el entore de vaquillonas, que en la mencionada región se realiza a más de dos años de edad (casi tres).

Servicio a los quince meses

El objetivo del entore precoz de vaquillonas a los 15 mese es él de reducir el período improductivo de cierta cantidad de hembras en el establecimiento y, por ende, incrementar el número de terneros destetados.

El entore de primavera se realiza en plena época de producción de forraje lo que facilita la actividad ovárica normal y la concepción.

En buenas condiciones de desarrollo y alimentación, la vaquillona primeriza queda preñada rápidamente y los nacimientos se concentran mayormente en julio y agosto, con el campo pobre en forrajes, pero al ir aumentando las necesidades nutritivas por la producción de leche, éstas serán satisfechas por el cada día mayor crecimiento del forraje, llegando así las vaquillonas en plena primavera a su máxima producción láctea.

Al mismo tiempo en esta estación se produce el nuevo servicio y la buena alimentación favorece la actividad sexual normal.

Si bien la alimentación que recibe la vaquillona en la última etapa de su preñez puede resultar pobre por la época (invierno), no necesariamente debe ser crítica si se ha tenido la precaución de conservar alguna pastura diferida del otoño o se cuenta con diferentes reservas forrajeras (heno, silaje, etcétera).

El servicio se caracteriza por realizarse en la misma época que el resto del rodeo, pero con la salvedad de que es conveniente hasta la parición manejar al lote de vaquillonas de manera separada al lote de vacas generales. Esta categoría no debe sufrir ningún tipo de penurias alimenticias ni durante el servicio ni durante la gestación, porque no pueden perder condición corporal ya que podrían presentar problemas durante el parto, necesitando una atención especial.

Es necesario contar con una dotación importante de toros en el establecimiento, debido a que los servicios de vaquillonas y de vacas generales, se realizan en la misma época.

Esta modalidad de servicio permite aumentar rápidamente el porcentaje de vientres, mejora la eficiencia del rodeo al desaparecer una categoría improductiva del campo (vaquillona de 27 meses), se entora en primavera y se gana medio ternero en la vida útil del vientre.

Esto sucede porque, en un rodeo en el que se elimina anualmente todo vientre improductivo, anticipar el entore un año no significa producir un ternero más en la vida de las vacas. La dinámica de un rodeo bajo los supuestos de nueve años de edad máxima permitida a las vacas y un 10% anual de eliminación por todo concepto, establece que solamente la mitad de las vaquillonas de entore precoz puedan cumplir la meta de lograr un ternero más. Por lo tanto, en promedio se obtiene medio ternero más en la vida de cada vaca en el rodeo con entore de vaquillonas a los 15 meses.

Es aceptado que en rodeos con entore precoz de vaquillonas, la performance reproductiva de las vacas de primera parición es menor (más dificultades al parto – distocias- y mayor porcentaje de vacías). Los rodeos en los que anualmente se elimina todo vientre improductivo tendrán mayores tasas de eliminación en primíparas, por lo que es necesario minimizar las causas de descarte.

Muchos campos de cría tienen dificultad para mantener buenas ganancias de peso durante el invierno, para llegar al peso adecuado de entore. Para lograrlo es necesario realizar una suplementación invernal con las complejidades prácticas y aumento de costos que ella supone.

Muchas veces se destetan terneros más livianos por una menor producción láctea debida a la menor disponibilidad de recursos forrajeros en el invierno postparto.

Puede haber un menor porcentaje de preñez al segundo entore si no se toman las precauciones nutricionales del caso.

Por la serie de fortalezas y debilidades que caracterizan a esta modalidad de entore, sólo es posible desarrollarla con éxito en los establecimientos más evolucionados, donde la producción forrajera, la sanidad y el manejo general están muy bien controlados.

Servicio adelantado

Una alternativa al servicio de primavera en vaquillonas es iniciarlo unos 15 a 20 días, hasta un mes, antes que él de las vacas. Este servicio se llama adelantado o anticipado.

Tiene como ventajas: 1) la parición ocurre en forma anticipada y por lo tanto posibilita una mayor atención en los partos y 2) permite un mayor intervalo desde el primer parto hasta el inicio del segundo entore (mayor tiempo de recuperación).

El inconveniente que se presenta frente al servicio de 15 meses, en las condiciones habituales de explotación, es que las vaquillonas probablemente no alcancen antes de la fecha de entore ni el peso ni la madurez reproductiva necesaria.

Servicio a los dieciocho meses

El primer servicio de la vaquillona a los dieciocho meses se realiza en el norte argentino. Es el equivalente al servicio precoz de quince meses de la Pampa Húmeda.

El objetivo de este servicio anticipado (en la zona norte de la Argentina, el entore tradicional se realiza en vaquillonas de 2 a 3 años de edad, debido a que las vaquillonas cruza cebú empleadas son menos precoces que las europeas, por lo tanto los animales tienen que tener más edad y mayor peso para poderse entorar) es incorporar una categoría productiva al rodeo y prolongar el descanso del período parto – concepción y de esta manera elevar los índices de preñez en el segundo servicio. Los vientres pueden entrar sin cría al pie al 2º servicio ya que se puede realizar un destete preservicio.

Es indispensable seleccionar a las vaquillas de reposición con, al menos 160 o 180 kg al destete, tratándose de Hereford o Angus y Braford o Brangus, respectivamente. La fecha óptima de destete no debería superar los primeros días de marzo.

El primer paso es disponer de un potrero con adecuada disponibilidad de forraje para recibir a las vaquillas. En marzo y abril, las ganancias de peso deben ser de alrededor de 400 g/animal/día. A principios de mayo, cuando comienza a detenerse la producción del pastizal, las vaquillas ganaron cerca de 25 kg. Es importante en el otoño controlar los parásitos internos.

El segundo paso es llevarlas a un campo natural clausurado durante marzo y abril, en donde se difirió forraje para el invierno.

Con las primeras heladas de junio, el pastizal con predominio de gramíneas estivales se seca, el contenido de fibra llega al 60% y él de proteína bruta al 5%. Ese es el momento de realizar una suplementación proteica con pellet de algodón o de soja, que tendrá mejor respuesta que el pellet de girasol. Deben consumir 350 g de proteína bruta de lenta degradación en el rumen para mejorar la digestibilidad y el consumo de forraje. La suplementación recomendada es 1 kg de pellet de algodón/animal/día, durante 100 a 120 días, hasta mediados de septiembre, con una ganancia esperada de 40 kg/animal, con la condición de que la oferta forrajera no sea limitante. Algunos productores optan por mejorar el campo natural con raigrás o sembrar raigrás como verdeo de invierno. Así se lograron ganancias de peso de alrededor a 550 g/animal/día.

En todos los casos, las vaquillas deben alcanzar los 220 a 240 kg a principios de octubre, según se trate de razas británicas o sintéticas. Esto es importante para alcanzar la pubertad lo antes posible y el desarrollo genital a los 18 meses de edad. Durante la primavera y el verano, sobre campo natural, la ganancia diaria promedio es de 550 g/animal/día, lo cual posibilitará para el 15 de febrero un peso de entore de 290 a 315 kg, según el biotipo, alrededor del 70% del peso adulto. Con las condiciones enunciadas es posible obtener una preñez del 85 al 90%.

Si por algún motivo la parición (noviembre/diciembre) se “corre más” hacia el verano, o si éste se “adelantara” climáticamente cuando los vientres tienen que parir, pueden ocurrir casos severos de bicheras o miiasis en vacas (miiasis vulvar) y/o terneros. Cochliomya hominivorax es la mosca causante de la miiasis traumática del ganado o “bichera”. El animal afectado se vuelve intranquilo, se aparta de su madre o del rodeo, deja de comer, pierde peso y entra, posteriormente, en una marcada depresión. Una complicación bacteriana importante es la poliartritis séptica o “caruá”, cuyo desarrollo es favorecido por la miiasis del ombligo de los terneros. Si la herida parasitada no es tratada, la lesión puede ocasionar la muerte del ternero en pocos días.

También, en los partos de verano pueden aparecer terneros “asoleados”.

Los terneros “asoleados” se caracterizan por ser más débiles que los normales, menos desarrollados, por un andar tambaleante, por permanecer más tiempo a la sombra en reposo, por tener el pelo hirsuto (largo y enrulado) y en muchas ocasiones presentan un babeo intenso. Este “asoleamiento” se debe a que la alta temperatura afecta la calidad nutricional del calostro producido por los vientres.

Por Oscar Ferrari.

Ingeniero agrónomo. Director de Difusión ganadera.

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